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Mis Relatos, dulces delirios.

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Mis Relatos, dulces delirios.

Mensaje por eLiza el Mar Mayo 11, 2010 9:24 pm

Bueno. ya qué, adios verguenza, o más bien hola?
Les dejo un pequeño escrito que hice hace... mucho. Es como un.. "One shot"
una mini historia de un capítulo.
Perdón por la ortografía, ni siquiera he tenido tiempo de corregir No
pirat
Utopía.
¿Por qué, cuando todo está perfecto, buscamos de cierta forma… crearnos problemas?
Tenía todo lo que una persona sería capaz de anhelar. Incluso más.
Hacía años había formado, junto con mi hermano Tom y mis dos mejores amigos, Georg y Gustav; una utopía. Sí, una utopía. Era una ciudad con dos millones de habitantes y todos, absolutamente todos, vivían felices. Puedo asegurar que nadie sabía el significado de pobreza o tristeza, así como tampoco sabían qué era la delincuencia, secuestros, ni maldad. Todos eran felices, todos vivían bien. Todos, absolutamente todos tenían un trabajo digno con el que podían mantener a sus familias. Era, ¿Cómo decirlo? ¡Una utopía!
En fin, Tom, Gustav, Georg y yo dirigíamos aquella utopía, lo que nos hacía unas personas muy… importantes, por supuesto.
Era como si la historia se repitiera, éramos como reyes, tales como los reyes del siglo XV.
Cuando pasábamos por la calle, la gente nos hacía reverencia. A veces me sentía extraño, pero estaba bien.
Además de ser dueño de la ÚNICA utopía en el globo terráqueo tenía todo, es decir, amigos, familia… ¿Qué más podía pedir?
En nuestro hogar, teníamos miles de personas que nos traían desde un vaso de agua, hasta una comida digna de un rey. ¿Cómo le decían hacía varios siglos? ¡Ambigú!
Sinceramente me sentía en un cuento. ¿Quién podría imaginar eso? Sí, la historia se repetía, éramos los nuevos reyes, solo que esta vez era el año 2116.
Cualquiera pensaría que era la persona más feliz del mundo. Lo cierto es que no lo era, a pesar de todo lo que tenía era… infeliz. Siempre había sido así, sin embargo hubo unas semanas inquietantes, en las que simplemente me la había pasado más deprimido y triste que nunca, y ciertamente es que no sé por qué.
No había salido de mi habitación, ni siquiera para comer.. No había hablado con nadie, ni con Tom. Me sentía… triste, infeliz, afligido… ¡No encuentro las palabras para describir cómo me sentía! No son suficientes.
¡Qué ironía! Estaba en la única ciudad del mundo donde nadie sentía tristeza, pero yo, uno de los gobernantes, era infinitamente triste.

Una noche, aproximadamente a las 11:49 salía al parque a dar una vuelta. Necesitaba aire fresco y caminar un poco para despejar mi mente. ¿Por qué nada me hacía feliz? ¡Lo tenía todo!
En eso estaba pensando cuando iba caminando por aquel parque cuando vi a dos pequeños. Era la niña más hermosa que jamás había viso. Llevaba puesto un hermoso vestido color blanco y unas zapatillas a juego. Su pelo era largo color castaño y tenía unos ojos verdes, intensos. Era hermosa, tenía unos 5 años aproximadamente. Junto con la niña caminaba un niño. Era hermoso también, llevaba unos pantalones y una camisa de botones blanca. Su pelo era rubio y sus ojos color grises con unas pestañas increíblemente grandes. Tenía como 6 años el pequeño.
Vi como los niños caminaban libremente, riendo, después de un momento se tomaron de las manos, se pusieron uno frente al otro y se dieron un pequeño beso.
Yo los observaba atentamente. Tal vez aquella era mi respuesta.
Toda mi vida, desde los tiempos de mi padré, habría vivido en una angustiosa soledad.
Nunca acompañado, nunca escuchado... Solo yo y mis pensamientos.
Necesitaba a alguien junto a mi, alguien que me apreciara y me ayudara... Alguien.

Los niños se percataron de mi presencia y se acercaron tímidamente. La niña hizo una especia de reverencia o algo por el estilo y se disculpó. Yo me puse en cuclillas para estar a su altura, y por alguna razón, los abracé. Y ellos me correspondieron, abrazándome también.
Se sentía tan bien. Mi mente no lograba recordar el último abrazo que me habían dado, simplemente hace tanto tiempo.
Entonces dos madres llegaron corriendo. “Lo siento señor Kaulitz. Estos niños no lo volverán a molestar” dijo una señora. “Pero si no molestaban” Dije con una sonrisa. Mientras abrazaba una vez más a los niños. “Son unos niños adorables” Les dije. Parecieron relajarse un momento, y así tomaron a su respectivo hijo y se fueron.
No sé cuánto tiempo exactamente me quedé ahí parado, viendo como los pequeños se iban, se alejaban, dejándome solo.
Después de varios minutos, caminé hacia el lago artificial.
De noche era algo como mágico. La luna se reflejaba en el agua cristalina. Era hermoso.

Me acerqué a la orilla y vi mi reflejo. Ahí estaba. Vestido con esos pantalones ajustados y esa camisa negra. Mi cara era la misma de siempre, pero… me veía triste. Entonces tras de mi vi que había una silueta. Me sobresalté y me giré para ver de quién se trataba, pero para cuando me giré ya no había nadie. Volteé hacía todas las direcciones, tal vez se habían ocultado tras los árboles. En la noche cualquiera es capaz de esconderse. Sin embargo no había nadie. El viento soplaba y se llevaba las hojas. La calma que reinaba era absoluta. No logré escuchar siquiera un paso.
Tal vez alucino, estoy muy cansado, pensé. Así decidí dirigirme a casa, pero cuál fue mi sorpresa cuando me giré. Estaba ahí, a dos metros de mí una silueta perfectamente proporcionada. Era una mujer de unos 23 años aproximadamente. Llevaba una gabardina negra que estaba entreabierta y dejaba ver dentro una falda y una blusa roja bastante pegada al cuerpo, que dejaba ver su voluminoso cuerpo. Llevaba así pues unas botas negras, con un tacón sorprendente que le llegaban pocos centímetros debajo de la rodilla. En cuanto a su cara, era bastante pálida, con unos ojos azules que me hipnotizaron al instante y unos labios rojos intensos.
“Es demasiado tarde como para estar aquí… solo” Me dijo con una voz exquisita que me dejó paralizado. “Eh… estaba viendo el… lago” Tartamudeé como un imbécil. Nunca me había puesto nervioso con las chicas, y siempre sabía exactamente qué decir. Pero esa vez… fue diferente “Sí, es más hermoso aún de noche” Dijo. Se giró, dándome la espalda, y se quitó la gabardina, dejando al descubierto unos delicados brazos. Puso la gabardina en el suelo y se sentó sobre ella. Luego, me miró haciéndome señas de que me sentara a su lado. “Nunca te había viso aquí antes” Le dije, tratando de iniciar una conversación. “Bueno, es una ciudad grande, además, acabo de llegar”
Nos quedamos conversando un rato, aunque en verdad ahora no lo recuerdo. Tal vez fue que… que en verdad no le ponía mucha atención. Estaba sumergido en mi mente, pensando en cómo era que no tenía frío, pues hacía un frío que se colaba hasta los huesos y ella estaba ahí, sin más.

Recuerdo que después de unos minutos se puso de pie y me dijo. “Fue un gusto. Por cierto soy Clarice” “El gusto es mío” Dije cortésmente. Me giré un momento hacia atrás, pues juré haber escuchado algo, sin embargo no había sido nada. Cuando volteé para ver por última vez a Clarice… no estaba. Miré el suelo. Había dejado su gabardina, así que la tomé y me fui a casa.
A la mañana siguiente decidí que tenía que buscar a Clarice, para darle su gabardina. Busqué en los bolsillos de éste y afortunadamente encontré algo. Era un papel, con una dirección. “Tal vez… lo dejó a propósito” Pensé.
Solo ahora sé que no estaba tan equivocado.

Esa misma noche fui a la dirección que decía el papel. Era aproximadamente las 12:00p.m., esperaba que no se fuera a enojar por ir a altas horas de la noche.
Era una casa vieja. Como del año 2090 aproximadamente. Toqué, pero la puerta se abrió sola.
Estaba justo como la imaginaba. Empolvada, señales de que nadie había vivido ahí desde hacía años. Por alguna razón miré las escaleras y algo me atrajo hacia ellas. Subí lentamente.
Entonces vi unas manchas de sangre en el suelo. Las seguía hasta que me llevaron a otras escaleras. Las subí y terminaban en una nueva puerta. Abrí la puerta lentamente.
Era la azotea.
Tenía un poco de miedo. ¿Por qué habría manchas de sangre hasta la azotea?
Vi que ahí estaba Clarice, de espaldas a mí. Llevaba una minifalda y una blusa roja. Sin gabardina ni nada. Me impresioné pues el frío era más intenso incluso que la última vez.
“Has llegado” Anunció con esa voz tan profunda y seductor que tenía. “Yo… emm... ¿Estás bien? Vi sangre en el suelo” En ese momento se giró y me permitió ver su cara. Estaba más pálida que la última vez que la había visto y sus labios eran demasiado rojos e intensos, fue cuando me di cuenta que unas gotas de sangre resbalaban de esos carnosos labios.
“Bill, lo tienes todo, ¿Por qué no eres feliz? ¿Es acaso que este insignificante mundo no es lo suficiente para ti?” ¿Acaso sabía toda mi vida? ¡Pero si apenas la conocía!
“Ven conmigo mi amor. Acompáñame esta corta eternidad. He aquí lo que has estado buscando. ¡No busques más! Esta triste vida no logra satisfacer tus caprichosas necesidades. Pero yo lo puedo. ¡Esta vida lo puede! Vamos mi amor toma mi mano. Sí, así.”
Me tomó de la mano. Estaba fría. Tan fría. Me pregunte por un momento si no estaba alucinando, o si era un sueño, pero no… era demasiado real. Ahora me doy cuenta de que nunca debí escucharla, que debí alejarme cuanto antes, pero su voz era tan seductora que anhelaba más.
Vi al cielo en ese momento. Era la luna llena más hermosa que jamás había visto en mi vida.
Entonces Clarice me sumergió en sus brazos, embriagándome de su indescriptible aroma.
“Acompáñame… será toda la eternidad. Juntos.”
Creo que esas fueron las palabras que dijo para que yo entendiera todo. ¡Una vampira!
Siempre había pensado que eran mitos estúpidos de siglos pasados. Pero no. Ahí estaba con su boca a pocos centímetros de mi cuello.
No sé en qué pensaba, o más bien era que no pensaba. No podía, es lo cierto. Su voz, su aroma, su cuerpo, tan cerca del mío, acariciándome.
“sí” dije en un susurro, aceptando su tentadora propuesta.
¿Cómo le iba a decir que no? ¡Me estaba ofreciendo lo único que necesitaba, lo que anhelaba para ser feliz! Todo, absolutamente todo lo que quería estaba ahí, con ella.

Su extraña risa bloqueó todos mis sentidos. Pensaba que estaba a punto de morir. Sus colmillos se enterraron lentamente en mi cuello. Sentí como la sangre escurría por mi cuello. De pronto simplemente no sé qué pasó. Todo estaba borroso. El placer que sentí fue algo extraño. No quería que ese momento terminara, no podía, quería estar así el resto de mi vida. Mi respiración se hizo irregular, así como los latidos de mi corazón.
Solté un gemido de placer, y ella rió. Y luego rió más fuerte, más, más. Mis oídos no podían más, ni yo. Entonces sentí como mis fuerzas se iban. Clarice seguía sin separarse de mi cuello, y yo tenía miedo. Su risa seguía, cada vez más fuerte.
En ese momento no entendía el por qué de su risa. Ahora lo entiendo.
Estoy casi completamente seguro de que en ese momento pude escuchar cómo mi corazón dio su último bombeo. Entonces Clarice se acercó a mí, y bebió mi última gota de sangre.

Amor. Eso pensé que era. Felicidad. Pensé que por fin lo iba a conseguir. Pensé que ella me iba a ofrecer lo que había estado buscando. Pensé que aquella vampira se había enamorado de mí de tal manera que quería que estuviese con ella el resto de la eternidad, sin embargo solo me había engañado.

“Cada 3000 años, vampiros míos, tenéis derecho a la vida. Solo una condición han de cumplir. Buscareis al humano más inocente en la Tierra, y en la noche más hermosa con luna llena, su sangre han de beber, hasta la última mísera gota. Así pues, su vida será arrebatada se sus manos para devolver a cualquier vampiro a la vida misma. Recordéis amigos míos, vosotros tendréis solo una oportunidad, cuando 3000 años hayan pasado”.

Me había engañado. Es lo que había hecho. Sí, creo que ese humano inocente había sido yo. Bebió mi sangre, introduciéndome así al mundo de los “muertos vivientes” mientras que ella renacía y vivía la vida que tanto anhelo ahora.
Me dejó solo en el mundo, sin nadie que me dijera como “vivir” de esta manera tan repugnante.
Han pasado 300 años. La gran utopía que había fundado junto con mi hermano y amigos, había decaído años después de mi “desaparición”. Creo que tan solo 4 años después.
La ciudad se había hecho un caos.
Una gran guerra se dio a conocer. Una guerra como como nunca antes el humano había visto. PEro ahora ya no era nada, tan solo tristes recuerdos de lo que fue una vez, de lo que fue cuando yo vivía...
Eso no significa que cuando “vivía” lo utopía fue posible gracias a mi. Fue posible gracias a todos. Lo que pasó es que Tom gastó todos los años de su vida buscándome, hasta el último rincón de la tierra. Después de varios años se volvió loco y murió. Pude haber hablado con él, y decirle lo que me había ocurrido. Pude incluso convertirlo en lo mismo que yo, y así compartir la eternidad con la única persona que podía confiar ciegamente. Pero no, no podía hacerle eso. No podía quitarle la oportunidad más hermosa: la oportunidad de vivir. Tenía tanto por delante, y si lo convertía… no tendría nada. No podía ser tan egoísta. No podía.
En cuanto a Georg y Gustav… fue algo un poco más trágico. Simlemente murieron en la guerra.

No puedo describir cuanto sufrí. Estando tan cerca de mis seres queridos… y a la vez tan lejos. Observándolos en las sombras, pero sin poder hablarles.

Cuando Tom murió…
Morí con él. No podía seguir así. Quería acabar con mi vida, pero eso era imposible. Me alejé de la sociedad. Y deje de beber aquel líquido que tanto necesitaba. Estuve así por semanas. Pensé que iba a morir, pero tristemente morir no está ya más en mis posibilidades. Un vampiro llegó dónde estaba y me alimento de su mismísima sangre.
La vida así no es fácil. No lo es.

Solo ahora eh confirmado lo que antes ya sabía pero no creía. “Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes”
Lo tenía todo, sin embargo nunca me di cuenta. Esperaré 2700 años más para poder tener la oportunidad de “renacer” y poder hacer mi vida como nunca pude. Solo espero que para cuando ocurra eso… la humanidad no haya acabado.
Pero antes de eso… acabaré con mi propia raza. No permitiré que quiten vidas, como lo hicieron conmigo. No sé cómo lo haré, pero lo lograré. Mientras tanto, solo me queda vivir una eternidad, sin nadie.

“Hasta siempre”
Bill Kaulitz.
_______________
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Espero que les guste! :O :$ Ya no tengo vuerguenza! u.u No es uno de mis mejores escritos, pero bueno. Y los nombres de los personajes fueron tomados de los chicos de una de mis bandas favoritas: Tokio Hotel. Así que este escrito se convierte en un... Fan Fiction. fiuuu
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Re: Mis Relatos, dulces delirios.

Mensaje por Lala el Jue Mayo 13, 2010 10:47 am

Hola eLiza! no se si te di la bienvenida, me parece que no, asi que te la doy ahora XD
Mi abuela siempre decia que hay que dejar la verguenza debajo del felpudo (cosas de abuelas...), pero como aqui no te vamos a comer, pedes dejarla tranquila ^ ^

Sobre tu relato:
Me ha gustado mucho la idea con la que empiezas, lo de crear una sociedad utopica donde la gente pueda vivir,
Mi parte favorita es cuando se encuentra con los niños en el parque, que monos! Me ha parecido que esta expesado con un monton de sentimiento y te ha quedado muy bien.

Un par de cosas corregiria:
eLiza escribió:
como tampoco sabían qué era la delincuencia, secuestros, ni maldad.
sabían qué era la delincuencia, los secuestros, ni maldad.
eLiza escribió:
Era como si la historia se repitiera, éramos como reyes, tales como los reyes del siglo XV.
Aqui el como queda un poco repetitivo.

Me he quedado con la impresion de que abusas un poco d elos puntos suspensivos, sobre todo al principio.

Y ya esta, espero leer algo mas tuyo @
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Re: Mis Relatos, dulces delirios.

Mensaje por eLiza el Jue Mayo 13, 2010 11:53 pm

MUCHAS GRACIAS! Very Happy si la verdad tiendo a repetir las palabras! estoy trabajando en eso y evitarlo, en cuando a los puntos supensivos... LOS USO DEMASIADO, yo sé... Rolling Eyes tambien estoy trabajando y tratando de evitar eso...
Gracias. Smile
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