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Mensaje por Dick el Lun Nov 29, 2010 6:28 pm

Buenas a tod@s. Aquí os dejo este relato, a ver que os parece. Un saludo

Un relato posible para un mundo imposible.
Ignoraba el tiempo que llevaba así, observando con asombroso pasmo sus propias manos, tan extrañas, ajenas, como todo lo que le rodeaba. Un rostro reflejado en un espejo, el de un extranjero, sin recuerdo alguno, como si hubiera nacido en ese momento y hubiera derivado a un lugar nuevo, sin que existiera uno viejo.
Ante él, una escalera, recta y decidida hacia la oscuridad inquietante. Y el entorno gris, desprovisto de cualquier emoción, sonido o intención.
- Dos millones cuatrocientos treinta y siete mil –dijo, de súbito. Fue un pensamiento que le cruzó la mente como un rayo, pasando a sus labios antes de ser consciente de que lo estaba pensando. Su voz no le pareció ni extraña ni familiar. Simplemente, era.
“Simplemente era”, se dijo.
Miró en torno a él. No había ventanas ni puertas, tan sólo el espejo, una bombilla en el techo y la escalera, la cual se mostraba poco acogedora. Sin embargo, algo le decía que tendría que subirla, un algo que poco a poco se iba aclarando.
Con cada escalón subido, la luz blanquecina iba quedando atrás, y la oscuridad ganaba terreno. Parecía no tener fin.
-Y puede que no lo tenga –opinó.
Un diminuto punto de luz se dejó ver. Casi a ciegas, tropezándose en varias ocasiones, recorrió el largo trecho que le separaba del mismo. La luz creció, para convertirse en una puerta abierta. Desde su posición de inferioridad, podía ver el azul del cielo con total claridad.
Cuando llegó al umbral de la puerta y lo cruzó, quizá esperaba otra cosa. Se topó con una llanura, de un verde increíblemente vivo, que se extendía hasta donde podía alcanzarle la vista. Sintió en el rostro la caricia del viento y un escalofrío.
La escalera continuaba su ascenso en lo alto, suspendida misteriosamente en el aire.
Pese a la frenética carrera de antes, no se notaba cansado. Sí percibía un leve sabor metálico en la boca y la lengua pastosa, pero nada más. Eso acrecentó la sensación de estar soñando. “Debería estar cansado, después de haber subido tantos escalones, pero aquí estoy, en mitad de ninguna parte. Ojalá todos los lugares que no significan nada sean tan hermosos como este.”
Y de ese modo, continuó subiendo. Desconocía si el vértigo lo habían inventado para él, pero tuvo que hacerse esa pregunta cuando la llanura verde quedó muy abajo. Igualmente, la posibilidad de que el tiempo discurría de una forma singular allí, cruzó su mente. En el cielo, una cosa simulaba ser el Sol, pero más parecía haber sido pintado por una mano ciega.
Tomó asiento, cuestionando a las nubes que se deslizaban bajo sus pies si la escalera siempre fue tan estrecha.
-Dos millones cuatrocientos treinta y siete mil –repitió-.
Cierto tiempo después se hizo de noche. La puesta de sol fue algo espectacular. Aquella cosa informe que imitaba al astro rey, conforme caía se deformaba más, adquiriendo una postura grotesca, como de súplica, y en el cielo los colores se sucedieron uno tras otro en una alocada serie de despropósitos. Quedó el violeta.
Cuando la oscuridad fue total, vio encenderse una luz mucho más arriba. Decidió que fuera lo que fuese, no se asustaría. Le daría igual. De modo que la escena, pese a ser surrealista, no le causó la menor sensación.
Un hombre, equipado con un mono de trabajo azul e iluminado por el candil eléctrico que reposaba junto a él, permanecía inclinado sobre la escalera y no pareció reparar en la presencia del recién llegado. Daba muestras de estar trabajando, ya que al lado del candil tenía utensilios de albañilería.
-Buenas noches –saludó al obrero-.
-Buenas noches –correspondió éste, que siguió a lo suyo-.
-¿Qué está haciendo?
-Estoy trabajando.
-¿Y en qué trabaja?
-Construyo esta escalera.
Intentó ver más allá de donde estaban, pero le resultó imposible, dada la falta de luz. Sí intuyó que, en efecto, no había nada. La escalera acababa en ese punto.
-¿Le importa que me siente? Si no le molesto…
-En absoluto.
Así lo hizo. Se sentó unos peldaños más abajo, quizá en espera de que llegara el día. No lo sabía muy bien.
Si el Sol le pareció una cosa extraña y deforme, la Luna casi le repugnó. Y su luz, hasta desagradable, un naranja enfermo. Agradeció que se fuera pronto y que amaneciera. Prefería ver ese Sol suplicante que esa Luna febril.
El albañil continuaba poniendo más peldaños a la escalera, sin mediar palabra con su visitante. De súbito, algo sonó en mitad de la llanura, muy abajo. Una especie de estruendo, y luego otros que se sucedían rítmicamente. Los dos hombres miraron en esa dirección buscando una explicación. Y pudieron ver lo que ocurría entre las nubes.
-Me parece que se le está cayendo la escalera por allí abajo.
-Vaya, otra vez. Menuda faena.
Cogió sus herramientas de trabajo y bajó. En un suspiro, se perdió cruzando una nube.
-Olvidé preguntarle si sabía lo que significa dos millones cuatrocientos treinta y siete mil.
El ruido que provocaban los peldaños al caer contra el suelo no cesaba. Eso indicaba que la escalera continuaría desmoronándose hasta llegar a donde estaba sentado. Se preguntó, con cierta indiferencia, cuales podrían ser las consecuencias.




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Re: 2.437.015

Mensaje por Nanna el Jue Dic 02, 2010 1:32 pm

Lo primero que llama la atención es el bloque de texto tan gigante. Desanima un poco, la verdad. Te recomiendo que hagas espacios entre párrafos, facilitaría bastante la lectura.

El tema me gusta, me parece interesante, y creo que lo has sabido llevar bastante bien, a pesar de que hay metáforas un tanto clichés (pasó como un rayo) y bastantes repeticiones. Siento que me estoy repitiendo, pero creo que lo peor del relato es el final. Entiendo el concepto de finales abiertos, pero creo que podrías desarrollarlo un poco más. Creo sinceramente que tienes capacidades de sobra para llevarlo a cabo y que salga bien. : )

Espero leer más cosas tuyas pronto
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Re: 2.437.015

Mensaje por Dick el Jue Dic 02, 2010 9:56 pm

Muchas gracias por leertelo y comentarmelo Nanna. Agradezco mucho tu sinceridad. Es cierto que no han quedado espacios entre párrafos, pero eso se debe a que al pasar el texto no me salieron los espacios ni las sangrías Sad

Más que nada, lo que pretendía con este relato es trabajar con uno de los personajes que aparecen en mi novela en proyecto. Este personaje es el constructor.

Otra cosa que no aclaro es que son 2.437.015, cuando en el relato dicen 2.437.000. Quedarían 15 peldaños.

Un saludo y gracias.
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Dick
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